comienzo a correr, en una carrera caotica, a trompicones y tropezones. intento que no caigan todos los trocitos de pan que llevo acumulando durante toda mi vida, pero se hace inevitable. la ventisca es fuerte y hace demasiado frío como para que mis manos funcionen como quiero. cada cambio brusco de dirección, cada bache, hacen que vaya perdiendo poco a poco todos esos pedacitos de recuerdos, de canciones, de voces y sobre todo de olores que intento guardar en los bolsillos agujereados de mi cerebro. no quiero empezar de cero cada vez que llego a una nueva meta.
pero es que mi estómago es demasiado sensible, y de cada época guarda agujas que hacen que se contraiga asustado y dolorido. prefiere borrarlas y hacerse una coraza anti puñales. una coraza alzheimerica
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada